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La parálisis cerebral (PC) es un tipo de lesión en el nacimiento vinculada con el daño cerebral que sufre un niño durante el parto. Las primeras señales de parálisis cerebral se manifiestan en los primeros años de vida de un niño, típicamente antes de los tres años de edad. En más del 80 por ciento de los casos, la parálisis cerebral se desarrolla durante el primer mes de vida. En Estados Unidos, se diagnostica parálisis cerebral en aproximadamente 8,000 bebés y niños pequeños, y entre 1,200 y 1,500 niños en edad preescolar por año.
Al contrario de la creencia popular errónea, la parálisis (debilidad o falta de control) cerebral (cerebro) no es una enfermedad. Es el nombre dado a un grupo de trastornos que afectan la capacidad que tiene una persona para moverse y mantener el equilibrio y la postura. La parálisis cerebral no es progresiva ni contagiosa. Si bien no existe cura conocida, se la puede tratar con capacitación, terapia y dispositivos de asistencia.
En algunos casos, la parálisis cerebral deriva de problemas en el desarrollo del cerebro existentes antes del parto. Estos problemas pueden deberse a anomalías congénitas, trastornos metabólicos, problemas de salud de la madre o infecciones durante el embarazo. En otras circunstancias, el cerebro de un niño puede sufrir lesiones cuando queda privado de oxígeno durante el trabajo de parto y el parto. Factores como nacimiento prematuro, presentación de nalgas, bajo peso al nacer o trabajo de parto y parto dificultosos pueden derivar en complicaciones durante el parto que incrementan el riesgo de que el recién nacido desarrolle PC.
La parálisis cerebral puede ser leve o grave, según la parte del cerebro y el tamaño del área afectada, así como de las partes del cuerpo que son controladas por esa región del cerebro. Los niños que sufren parálisis cerebral pueden presentar músculos rígidos, temblores, falta de coordinación y dificultades para hablar o tragar. La PC también puede causar un grave retraso mental en algunos niños, aunque algunos que padecen este trastorno son extremadamente inteligentes.
Los síntomas de la parálisis cerebral suelen ponerse en evidencia frente a los padres y profesionales de la salud en las primeras etapas de la vida del niño. Entre algunas de las señales tempranas de PC, podemos mencionar: dificultad para alimentarse, retrasos en alcanzar las metas motoras normales y falta de tonicidad muscular o "rigidez" en los músculos.
Algunas personas que padecen parálisis cerebral casi no requieren asistencia. Otras, con la terapia y los dispositivos de asistencia adecuados como muletas, corsés, andadores y sillas de ruedas, pueden aprender a desplazarse y ser independientes. Es posible que las personas que sufren parálisis cerebral grave necesiten servicios médicos, educativos y sociales especiales.
Además de sus efectos físicos, la parálisis cerebral impone una tremenda carga financiera sobre la familia de un niño que la padece. En 2003, el costo promedio de por vida relacionado con la parálisis cerebral de una persona se estimó en $921,000. Esta cifra representa costos tanto directos como indirectos, por ejemplo: gastos médicos, modificaciones necesarias para permitir el acceso a casas y automóviles, educación especial y lucro cesante.
Si su hijo padece parálisis cerebral u otra lesión relacionada con el nacimiento, quizás resulte útil hablar con otros padres que se encuentren en una situación similar. Visite el Tablero de debates de Birth Injury Resource Center para compartir su historia, formular preguntas y obtener más información sobre cómo sobrellevar lesiones en el nacimiento.