Si su hijo padece parálisis cerebral, parálisis de Erb o cualquier otra lesión relacionada con el nacimiento, complete este formulario o llámenos al 1-800-682-9443 para programar una evaluación del caso sin cargo.
La parálisis de Erb es un tipo de lesión en la que se estira una red de nervios del cuello, conocida como plexo braquial. El resultado es la pérdida de movimiento y sensibilidad en el brazo, la mano y los dedos. Si bien las lesiones en el plexo braquial se pueden registrar en cualquier momento, la mayoría de los casos de parálisis de Erb ocurren como resultado de lesiones que se manifiestan durante el proceso de parto.
La parálisis de Erb afecta a 1 ó 2 de cada 1,000 bebés. Afortunadamente, casi siempre se trata de una afección temporal. Con el tiempo, y con el tratamiento y la terapia correspondientes, la mayoría de los niños que sufren una lesión en el plexo braquial recuperan el control total del brazo afectado.
La mayoría de las lesiones en el plexo braquial se registra en recién nacidos durante un parto con complicaciones. Entre las condiciones que se conoce que incrementan el riesgo de parálisis de Erb, podemos mencionar:
Los síntomas de la parálisis de Erb suelen ponerse en evidencia inmediatamente o poco después del parto. En ese momento, los médicos o padres pueden observar una o más de las siguientes señales en un niño que ha sufrido una lesión en el plexo braquial:
El pronóstico de la parálisis de Erb depende en gran medida del tipo de lesión sufrida. Existen cuatro tipos de lesiones en el plexo braquial; un niño puede presentar uno o más de ellos.
Las lesiones de neurapraxia suelen sanar en un plazo máximo de tres meses a partir del parto, sin ningún tipo de asistencia. En los casos más graves de parálisis de Erb, es posible que la debilidad y pérdida de sensibilidad perduren en el tiempo. Si no se manifiesta ninguna mejora significativa en la fuerza del brazo en un plazo máximo de tres a seis meses, es posible que se requiera una cirugía correctiva.
En caso de avulsiones y rupturas de los nervios (los tipos más graves de lesión nerviosa de la parálisis de Erb), es posible que se pueda reparar una ruptura con un injerto proveniente de otro nervio del cuerpo del niño. Si bien no es posible reparar un desgarro en la médula espinal, los injertos de nervios pueden ayudar a restaurar algunas de las funciones del brazo.
Si su hijo padece parálisis de Erb u otra lesión relacionada con el nacimiento, quizás resulte útil hablar con otros padres que se encuentren en una situación similar. Visite el Tablero de debates de Birth Injury Resource Center para compartir su historia, formular preguntas y obtener más información sobre las lesiones en el nacimiento.